Una inmersión por la naturaleza insólita, la multiculturalidad y el exotismo

Las parejas amantes del exotismo se atreven a recorrer unos cuantos kilómetros en tierras lejanas para vivir una experiencia única. Especialmente para ellas proponemos Australia y Fiji, destinos insólitos para disfrutar de una luna de miel irrepetible.

Una oportunidad perfecta para conocer nuevos horizontes en otro continente con un sinfín de opciones para experimentar paisajes naturales insólitos, compartir con especies animales y vegetales únicos, disfrutar de cultura a granel, junto a todos los ingredientes ideales en un viaje de novios lejos de la cotidianidad. Australia e Islas Fiji tienen todo esto y mucho más… Vamos a descubrirlo en Kangaroo Experiencie.

Os proponemos un itinerario de viaje que inicia en Melbourne, urbe cosmopolita llena de encanto, con bellos edificios británicos del siglo XIX,  donde aún se usan los tranvías para el transporte público. Es la capital de la cultura y la moda de Australia, considerada entre una de las ciudades más atractivas e interesantes del mundo.

Allí disfrutaréis de la mezcla de lo antiguo y moderno en arquitectura, de sus calles elegantes y llenas de vida, barrios multiculturales, numerosos jardines y parques y los mejores restaurantes del país, con un gran calendario de eventos deportivos y espectáculos artísticos.

Phillip Island es un sitio recomendado para ver una reserva de koalas en su propio hábitat y aprender todo sobre ellos. Al atardecer se puede disfrutar el desfile de los pingüinos más pequeños del mundo volviendo a sus nidos tras un largo día en el mar. Un espectáculo que cobra lugar todos los días del año justo después del ocaso. Así que no olvidéis a la vuelta antes de emprender la marcha, mirar debajo de vuestros vehículos, no vaya a ser que haya algún pingüino “despistado” debajo. Recordad que estáis en su casa.

Paisajes de película

El recorrido por la naturaleza a lo largo de la espectacular carretera Great Ocean Road, que serpentea junto al océano Antártico, desde Geelong hasta Portland, es otra de las rutas sugeridas para conocer playas surferas, puertos históricos, observatorios de ballenas, impresionantes cordilleras, bosques pluviales y parques nacionales.

La impresionante costa sudoeste de Victoria abarca una increíble diversidad de parajes. Contemplar enormes olas en la legendaria playa surfera de Bells Beach es todo un escenario de la película  “le llaman Bodhi”. Todo, mientras se disfruta del romance en pareja de luna de miel.

Sin duda, no puedes perderte la parte más fotografiada de la Great Ocean Road, los Doce Apóstoles, escarpados riscos de caliza que se elevan majestuosamente en el océano Antártico.

La próxima parada es en Adelaida para llegar a Cape Jervis en coche, y luego embarcar en un ferry hacia la Isla de los Canguros: un antídoto para la estridencia urbana. Se trata de un entorno natural que ofrece la mejor oportunidad para interactuar con una gran cantidad de fauna y flora autóctona. En este paraíso ecológico se puede observar a los pelícanos rosados revoloteando por el cielo azul, a las focas tumbadas tranquilamente sobre la arena de la bahía de Seal, a los osos marinos en  Admirals Arch y a los somnolientos koalas en los árboles del santuario de la bahía de Hanson y Western KI Caravan Park.

Cada noche los grupos y parejas de pingüinos azules peregrinan hacia la orilla en Penneshaw. La oportunidad es precisa para realizar una ruta panorámica en coche hasta las cuevas subterráneas del Parque Nacional de Flinders Chase, donde cientos de dóciles canguros saltan libremente entre el paisaje.

En Adelaida disfrutaréis de su arquitectura colonial en piedra, sus enormes parques, animados festivales y su increíble sensación de espacio. Otra opción es visitar los museos y bibliotecas de North Terrace, comer en alguna de sus calles repletas de restaurantes o preparar un picnic en el jardín que ocupa casi la mitad de la ciudad. A un paso del centro encontraréis las pintorescas Adelaide Hills y las bodegas del valle de Barossa, de fama mundial.

Green Island es un pequeño cayo de coral con una selva tropical en su interior que dispone de rutas a pie interpretativas. También cuenta con una deslumbrante playa para bañarse o bucear. Visitar la pintoresca población de Kuranda. Podréis seguir las indicaciones a través del bosque pluvial, Patrimonio Mundial, hasta la atalaya de Barron Falls. No dejéis de curiosear en los famosos mercados y quizás comprar algún objeto  aborigen.

El encanto de Sidney

Sidney y sus alrededores es para vivirlos a plenitud. Así que no dejéis de visitar el famoso enclave formado por el Sydney Harbour Bridge, y la Opera de Sydney, insignia de la ciudad o si lo deseáis podéis ir a Circular Quay para coger un transbordador que atraviesa el puerto de Sydney hasta llegar a Manly, situado entre playas abiertas al océano y el tranquilo puerto interior. A sólo cinco minutos de Circular Quay, está el histórico the Rocks, viejo barrio portuario, hoy lleno de pubs. Podréis pasear por los mercados de fin de semana o cruzar el puente del puerto.

Las vistas al océano Pacífico desde Bondi Beach son imperdibles, mientras camináis por los sinuosos acantilados de arenisca que el mar ha esculpido entre Bondi y Bronte. O si lo preferís podéis nadar o practicar surf, comer sobre el césped, o simplemente tomar un café.

También podréis hacer una excursión a las Blue Montains y hacer un recorrido a pie para disfrutar de la bella y azulada neblina de las Montañas Azules, un enclave de un millón de hectáreas de altos bosques, precipicios de arenisca, cañones, cascadas y montes.

Y cuando el cuerpo pide solo mar y relax total, las Islas Fiji, en el Pacífico Sur, se presentan como el destino recomendado para disfrutar durante dos días su belleza idílica, y descansar en sus playas de arena blanca y cocoteros. Además de conocer y disfrutar de la elegancia y el confort  de sus hoteles resort cinco estrellas.

 

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